|
“La patria es un invento. … Uno se siente cerca de muy poca gente. Tu país son tu amigos, y eso sí se extraña…” comparto las palabras de Martín en la película Martín Hache. No debería importar el lugar de nacimiento de una persona, ni las posibilidades de vida deberían ir acorde a esto, las personas somos iguales vengamos de dónde vengamos, hablemos el idioma que hablemos. Pero las personas de nuestro país que sienten algo especial por el mero hecho de pertenecer al mismo, deberían de estar muy sorprendidas por el trato recibido a los familiares de los fallecidos en el trágico accidente del Yak – 42. Yo estoy completamente indignado por los hechos ocurridos días después del trágico accidente. Es algo incomprensible que, la gente que realmente se ha tragado el nacionalismo, que usan la simbología en forma de banderas para encontrar algo por lo que sentirse orgullosos, no reclamen con igual fuerza lo que está ocurriendo en este país con las víctimas del Yak – 42. Fue un accidente, de acuerdo, ¿podía haberse evitado? No se sabe, fue una desgracia que aunque hubieran cambiado de avión, con menos posibilidades, pero podría haber ocurrido igualmente. Lo que es una vergüenza como país, es el paripé de juicio acerca de las identificaciones. Que tengan que venir los forenses desde Turquía por su propia voluntad, ya que no se les había llamado a declarar, y que dejen claro lo que realmente ocurrió, es algo muy grave de nuestro sistema judicial. En un juicio dónde se contrastan hechos y errores sobre las identificaciones de los militares muertos en tal fatídico accidente, los primeros en ser llamados a declarar deberían de haber sido: los forenses turcos, los generales españoles desplazados allí para seguir las tareas identificatorias y si existieron presiones de superiores, tal y como se ha demostrado, debería declarar y asumir los hechos el ex ministro de defensa, Federico Trillo. Después de las declaraciones de los forenses turcos, parece claro que el general Navarro entra en muchas contradicciones. Es algo muy grave. Estamos hablando de 62 españoles que no se identificaron correctamente y se les colocó en sus nichos como si de cualquier otra cosa se tratara. No me creo que un general español, por su propio criterio, fuerce las identificaciones en Turquía lo más rápidamente posible, para que lleguen pronto a España los cuerpos, y no me lo creo porque el señor ministro algo tendría que pintar en un caso así. Por lo menos debería de tener conocimiento de los hechos, a ver, si los forenses turcos sabían que se iban sin identificar, el ministro Trillo también. Lo demás es inverosímil. Y si el señor Trillo tenía conocimiento de tales hechos, actuó de manera injusta y delictiva con los familiares. De tan patriotas que van por la vida, con España para arriba, España para abajo, y ante un trágico accidente de este tipo, no son capaces de respetar a los fallecidos y a sus familiares entregándoles erróneamente los cadáveres. Vaya concepto de patriotismo. Tanta patria y tanta mierda para luego dejar de medio lado a los soldados que luchan por lo mismo que ellos, para dejar de medio lado a sus compañeros, a compatriotas. Vaya patriotas de hojalata. Pero claro, la derecha siempre se ha escudado en el patriotismo para uniformar a la sociedad y conseguir sus objetivos, tanto personales como clasistas, dándoles igual el ser humano que representa a su país. Realmente no aman a su país, aman el punto de vista personal que tienen de su país, no a las gentes que lo conforman. Y me remito a los indeseados sucesos con el Yak – 42. Seamos un país serio por una vez. Trillo debe declarar ya, y responder por las posibles responsabilidades que seguro tiene como ministro de defensa en el momento de los hechos. Si realmente no se llama a declarar a este señor, se demostrará que el juicio no sirve para esclarecer los hechos, sino para buscar chivos expiatorios. Y eso no es lo que se merecen los familiares de los fallecidos en el Yak – 42. Se merecen justicia, y que respondan los verdaderos responsables de esta auténtica barbaridad.
|