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No podemos admitir la libertad plena del individuo en nuestra sociedad, pues no se proveen de los medios económicos para el disfrute de la misma y por lo tanto, desde el momento que no se puede garantizar el uso de la libertad, ésta deja de existir. ¿Qué libertad puede tener un ciudadano mileurista con trabajo temporal a renovar cada 6 meses? Para lograr esta libertad de la sociedad se necesita democratizar el mando económico y empresarial del país. España en concreto, y cualquier país capitalista en general, se caracterizan por tener una democracia coja, en el sentido de que sus ciudadanos tienen que soportar la dictadura económica del mercado en medio de la democracia política. Una de las características más importantes de la libertad de una sociedad se basa en la capacidad de ésta por definir, dirigir y elegir los destinos económicos de la sociedad. No podemos hablar de democracia plena si estos poderes no están en manos del pueblo, y ésta pasa por hacer un Estado más fuerte, dominando los sectores económicos estratégicos para el país y nacionalizando los monopolios nacionales de nuestra economía. El Estado está perdiendo la capacidad de influir en decisiones económicas que, a su vez, condicionan la situación para que el gobierno pueda llevar a la práctica las decisiones democráticas salidas de las urnas. La pérdida de influencia del Estado en la economía es sinónimo de des-democratización de la economía, pues se cambia la opinión de los ciudadanos por la de los directivos empresariales que nadie, salvo los accionistas de la propia empresa, ha votado. Además, estas decisiones empresariales, sobre todo si estamos hablando de sectores estratégicos para el país, pueden ser mucho más influyentes en las libertades de los ciudadanos en la sociedad que cualquier decisión política que pueda salir de un gobierno democráticamente elegido por todos los ciudadanos. Si no se conquista el poder económico por parte del Estado, poco podemos hacer por aumentar la democratización de nuestro país. Uno de los pasos hacia la conquista de la democracia económica es el derecho al trabajo. Está proclamado en la constitución, pero el Estado no es capaz de garantizarlo. Y no es capaz de garantizarlo porque no controla el poder económico, dicho poder está en otras manos que no desean que los derechos de los ciudadanos se hagan realidad, pues perjudicaría sus intereses económicos individuales. Un Estado fuerte, con más recursos económicos provenientes de las nacionalizaciones en sectores estratégicos y monopolísticos, será la única forma de garantizar el trabajo a todo ciudadano y, por lo tanto, estaremos más cerca de lograr la libertad de la sociedad. En resúmen, aumentar la libertad de nuestra sociedad pasa por democratizar la economía, y ésta a su vez pasa por nacionalizar las empresas de sectores estratégicos y de sectores monopolísticos por naturaleza. Pasa por impedir un reparto injusto de la riqueza generada por el país. Pasa por evitar que la dictadura del libre mercado pueda con la decisión democrática de todo un país, de todo un continente. Pasa por evitar que un 2% de la población decida el destino económico y las condiciones de vida de toda una sociedad.
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