El pasado viernes 4 de diciembre tuvo lugar en el centro de formación Arsenio Jimeno de Zaragoza un encuentro organizado por FES UGT y FIA UGT de Aragón, como viene siendo habitual, para hablar sobre el cambio de modelo laboral y productivo , dentro del proceso de formación de delegados y cuadros sindicales. Para ello contaron con el miembro del Consejo Económico y Social Europeo Jose María Zufiaur , el ex Secretario General de Empleo y miembro del gabinete económico de Moncloa, Antonio Gonzalez , y el consultor y experto en Educación para el Trabajo Tomás Valdés.
Los ponentes hicieron un repaso por los síntomas de nuestros modelos laboral y productivo , aportando cifras y datos que a menudo pasan inadvertidos en las noticias del día a día y poniendo en valor la competitividad. También emplazó a los sindicatos a que tomaran una postura al respecto de los cambios que se van a producir. La falta de competitividad es un factor clave en la crisis de modelo de productividad clave. Existen varios factores que, su opinión, explican esta falta de competitividad de nuestro país.
1. Debilidad del sector exterior: Anteriormente, la falta de competitividad era compensada por continuas devaluaciones de nuestra moneda. Este hecho es lo que ha mantenido durante años el crecimiento. Pero con la llegada del euro esta solución era imposible. El margen ha desaparecido. Actualmente contamos con el mayor déficit exterior de nuestra historia, en torno al 10 % del PIB.
2. Debilidad tecnológica: El gasto en I+D de España es de 1,2%. La media europea se sitúa en el 2%, y los países más avanzados alcanzan el 3%. Este déficit es, además, acumulativo, porque cada año invertimos un 0,8% menos que nuestros vecinos europeos en innovación y desarrollo. Así que para compensar esta falta de inversión y mantener las ventas debemos mantener los bajos salarios.
3. Debilidad del capital humano:
a. Por un lado, nuestro sistema educativo se caracteriza por una gran dualidad. Un gran grupo de ciudadanos con un alto fracaso escolar (nuestra tasa dobla a la de la media europea) sin tendencia a corregirse. Muchos de estos alumnos no llegan ni siquiera a la formación profesional, cuyos resultados por otra parte son buenos, con una alta empleabilidad. Estas personas son expulsadas del sistema educativo, y no tenemos mecanismos ni fórmulas para poder recuperarlas posteriormente. Por otro lado existe un exceso de universitarios, en este caso por encima de la media europea. El mercado no es capaz de absorberlos, por lo que es muy común el subempleo para los jóvenes de hoy en día. Existen ciertos factores culturales a corregir, tanto en la sobrevalorada imagen de los estudios universitarios como en la denostada de la formación profesional.
b. También existe una gran debilidad de la formación para el empleo. Es completamente ineficaz. Está enfocada a una excesiva adquisición de conocimientos transversales y genéricos, pero no es útil para la capacitación profesional. Es una formación de poco nivel. Esto en parte es debido a que no existe un control sobre los contenidos y la calidad de los programas. Sólo un control administrativo, pero una evaluación de los efectos en términos de productividad y competitividad.
Así pues, debemos tratar estas cuestiones y resolverlas, ya que “la competitividad es la base para mejorar el empleo”. Debemos seguir las estrategias de economía sostenible; más y mejor educación, más inversión en innovación y desarrollo y sectores fuertes capaces de tirar de la economía, en vez de más flexibilidad y bajos salarios.
El sindicato, decían, tiene que “tener claro un modelo de competitividad” y mantener una posición firme y clara en cuanto a estos problemas.
En cuanto al mercado laboral español, el ex Secretario General de Empleo detallaba una serie de factores que lo definen:
1. Falta de estabilidad en el empleo:
a. Alta temporalidad (en torno al 30%). En su opinión, la competitividad de nuestro país ha descansado sobre la alta temporalidad a falta de otros factores estructurales.
3. El modelo laboral está basado en la flexibilidad externa, como hemos visto. Pero este modelo no es coherente con la necesidad de ir a una mayor competitividad. Estos factores que hemos visto causan una serie de problemas que derivan en una espiral negativa de la que es difícil salir. La alta volatilidad del empleo hace fácil su destrucción, lo que se traduce en una caída del consumo, por lo que cae la producción, y con ella los impuestos, por lo que se reduce la protección social…
4. Además, existe una paradoja en nuestro mercado, y es que “existe una productividad opuesta”. Cuanta mayor producción o economía menor es la productividad (al revés que en el resto de economías). Esto revela que se destruye más empleo que el que sería necesario por la caída de la producción. Se mejora la competitividad cuando menos se produce. El ajuste económico se realiza por la vía del empleo, lo que provoca el desaprovechamiento del capital humano, altos costes de transición laboral y el mantenimiento de relaciones laborales inadecuadas o antiguas. Hay “poca renovación en la organización del trabajo porque existen pocos estímulos para su realización ante la posibilidad de rotar los trabajadores”. No hay incentivos para invertir en la formación de los trabajadores y en la búsqueda de otros sistemas de trabajo, porque sale más barato despedir a los trabajadores y buscar otros. “Es necesario cambiar el modelo al de flexibilidad interna, ya que si es difícil deshacerse de los trabajadores se invertirá más en formación y en medios más eficientes que eleven la productividad”.
Así pues, necesitamos un modelo opuesto al que tenemos. El sindicato, dice, no puede negarse a una reforma laboral. Existe un fallo en el argumento sindical. Se debe cambiar el modelo productivo pero también el laboral, o se acabarán repitiendo estos factores. Y el sindicato debe definir el modelo que quiere para exigirlo.
“La reforma laboral se va a hacer, digamos cómo la queremos”
Fragmento de lo que se pudo escuchar el pasado viernes 4 en el centro de formación Arsenio Jimeno en el debate CAMBIO DE MODELO LABORAL Y PRODUCTIVO, organizado por FES UGT y FIA UGT Aragón
Gráficos de los ponentes