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El gobierno “socialista” ha cambiado de compañero de viaje económico. Si antes se aproximaba más hacia tesis keynesianas, con un aumento de la inversión pública en casos de desaceleración de la inversión privada, ahora se ha decidido por apoyar tesis neoliberales, como lo es el control de precios y del déficit presupuestario por encima del crecimiento. Para conseguir contener el déficit público, el gobierno ha apostado por reducir el gasto en forma de congelación de las pensiones y de la reducción salarial para los empleados públicos; todo ello acompañado de la reducción de la inversión pública en momentos en la que más la necesitamos. Además de todo ello, se empiezan a producir recortes más que importantes en los derechos del trabajador: un despido más barato y el descuelgue del convenio colectivo en épocas de crisis económicas. Si a todo ello le sumamos la privatización de las cajas, obtendremos como resultado el modelo ideal que reclama cualquier tiburón financiero. No tenemos que hacer mucho esfuerzo para recordar que los gobiernos salieron al rescate bancario poniendo a su disposición el dinero de los contribuyentes. Hasta Estados Unidos exigió la participación proporcional a los fondos aportados en las juntas de accionistas y de dirección de los diversos bancos intervenidos. Se estaba empezando a plantear un modelo financiero diferente en el que los estados pudieran formar parte en la toma de las decisiones, o por lo menos controlarlas. Este modelo ya lo teníamos en España, las cajas de ahorro formaban parte de un sistema financiero con control político, es decir, democrático. Podemos criticar muchos aspectos del sistema de cajas, pero tenía algo por encima de todo que lo hacía especial, la ausencia de ánimo de lucro y la inversión de sus beneficios en proyectos sociales. El gobierno “socialista” ha decidido abolir dicho modelo social y empezar con la privatización de las cajas de ahorro españolas. Pasamos de la búsqueda de un nuevo modelo financiero con mayor control político y regulación, a un modelo totalmente privado y sin control democrático de los agentes financieros. Los mercados han salido reforzados de esta crisis económica, y con los gobiernos aún languideciendo ante las pésimas previsiones de crecimiento, los agentes financieros presionan a los gobiernos para conseguir situaciones favorables sin las cuales no habrá financiación de su deuda pública. Se está produciendo un chantaje usurero por parte de los mercados financieros hacia los gobiernos, tomando como rehenes a la mayoría de los ciudadanos. Poco a poco nos vamos dando cuenta cómo el mercado está ganando la partida a los gobiernos, y esto supone una pérdida de la soberanía democrática, pues se deja en manos de unos pocos la elección de las próximas medidas económicas que tendrán lugar en nuestro país. Muchos pensábamos que saldríamos de la crisis actual con una mayor regulación del mercado financiero por parte de los gobiernos, pero estamos en todo lo contrario, se va a salir de la crisis con una mayor regulación de los gobiernos por parte de los mercados. Y encima les regalamos las cajas…
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