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En economía existe una máxima en lo que se refiere a los costes y los beneficios de la producción. Los Ingresos han de ser, como mínimo, iguales a los Costes (I=C). Esta fórmula nos permite calcular, por ejemplo, el precio mínimo de un producto o el beneficio 0, a partir del cual empezaríamos a obtener beneficios.
Sin embargo, la actual tendencia empresarial se empeña en incluir los propios beneficios en esa ecuación, pasando a formar parte de los costes. Los beneficios han de existir, y ser cada vez mayores- El PSOE quiere ayudarles a que esto sea así, pues dentro de las enmiendas presentadas a la Reforma Laboral se incluyen 3 supuestos como causas de despido objetivo, siendo uno de ellos la "disminución relevante de los beneficios de las compañías".
Los beneficios de la producción se incluyen así en la fórmula mágica, básica de la economía de las empresas, produciéndose, en otras palabras, un abaratamiento del despido y provocando una "pérdida relevante" de los "beneficios" del trabajador. Si esto sale adelante, aquellas empresas que dejen de obtener "relevantemente" beneficios podrían despedir objetivamente a sus trabajadores, otorgando una indemnización de 20 días por año trabajado, en vez de los 45 días actuales. Así que ya no es necesario subir el precio de los productos o reducir los costes de la producción para obtener beneficios; el precio de que los empresarios incluyan los beneficios en la partida de los costes lo vamos a pagar los trabajadores. Habría que preguntarse qué es exactamente “relevantemente”, que es lo que queda a debate. Como a debate está la propuesta de incluir el absentismo laboral como causa de despido objetivo. ¿Qué es absentismo? ¿3 días es suficiente para despedir automáticamente a un trabajador? Esta propuesta no parece ir acorde a una política productiva que apueste por el I+D+i, sino que parece apoyar la economía explosiva de máximos beneficios a toda costa, como la que vivíamos con la inmoral burbuja inmobiliaria. ¿Es esto lo que se pretende motivar e incentivar? ¿Acaso se pretende castigar la inversión y rentabilidad a largo plazo? Todo parece indicar que se quieren mantener los modos de producción que conocemos, y que el sistema productivo se mantendrá como hasta ahora, con bajos costes de producción a costa del desarrollo tecnológico, la formación o el valor añadido de la producción.
La propuesta ha sido bien recibida en la sede del PP, aunque éstos pretenden ir más allá, incluyendo el supuesto de previsión de baja de la producción como causa de despido objetivo. Esta propuesta confiaría en la capacidad de videncia de las empresas para poder despedir a sus trabajadores a mínimo precio ante el descenso de la producción. Aunque, me pregunto, ¿si finalmente no se produjera tal reducción? ¿Se pagaría posteriormente el resto de la indemnización hasta llegar a los 45 días que le hubieran correspondido al trabajador despedido? ¿O se le volvería a contratar? Todo esto no puede llevar más que a una paranoia total de los trabajadores, hondando en una inestabilidad e inseguridad laborales, hasta ahora reservadas a los trabajadores más precarios y temporales. Aconsejaría, por caridad, incluir la posibilidad de los trabajadores de consultar una segunda opinión, quizás a través de la bruja Lola o del pulpo Paul.
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