En general, podemos ir avanzando, sin que resulte ser una novedad, que nuestra ley electoral favorece a los partidos mayoritarios y que afecta negativamente en mayor cuantía a los partidos minoritarios de ámbito estatal, es decir aquellos que aun teniendo un número importante de votos no consiguen destacar en ninguna circunscripción electoral. Por otro lado, aquellos partidos minoritarios, pero que aglutinan un número importante de votos en un determinado territorio (caso de los partidos nacionalistas o regionalistas…) no se ven perjudicados puesto que, como es sabido, la asignación de diputados es de “carácter provincial”.